Hay cosas que pasan y se quedan atrás.

Y hay otras que, aunque hayan pasado hace años, siguen apareciendo en el presente.

A veces lo hacen en forma de ansiedad. Otras veces como miedo al rechazo, dificultad para confiar, una reacción emocional que parece demasiado intensa o esa sensación de que determinadas situaciones siempre tocan la misma herida.

Es como si nuestro cerebro tuviera un cajón en el que guarda experiencias que todavía no ha conseguido ordenar del todo.

Sabemos que aquello ocurrió hace tiempo, pero cuando algo se parece mínimamente a lo vivido, el cajón vuelve a abrirse.

La terapia EMDR puede ayudarnos precisamente a trabajar con esas experiencias que, de alguna manera, siguen activas.

¿Qué es EMDR?

EMDR son las siglas de Eye Movement Desensitization and Reprocessing, que significa Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares.

Es un enfoque psicoterapéutico especialmente utilizado para trabajar con trauma y experiencias emocionalmente difíciles.

Nuestro cerebro está preparado para procesar lo que vivimos. La mayoría de las experiencias se integran, aprendemos de ellas y seguimos adelante.

Pero algunas situaciones nos desbordan.

Cuando esto ocurre, el recuerdo puede quedar almacenado junto con las emociones, pensamientos y sensaciones corporales que sentimos en aquel momento.

Y entonces puede suceder algo curioso:

una parte de nosotros sabe que aquello terminó, pero otra sigue reaccionando como si todavía estuviera ocurriendo.

El pasado puede aparecer disfrazado de presente

Imagina que de pequeño aprendiste, después de muchas experiencias de rechazo, que mostrarte tal y como eres podía hacer que los demás se alejaran.

Muchos años después quizá ya no recuerdes aquellas situaciones constantemente.

Sin embargo, puedes sentir una enorme ansiedad cuando alguien tarda en responderte un mensaje, interpretar determinados gestos como rechazo o necesitar continuamente confirmación de que todo está bien.

La reacción pertenece al presente.

Pero la intensidad puede venir de mucho más atrás.

A veces ocurre algo parecido con pensamientos como:

“No soy suficiente.”
“Me van a abandonar.”
“No puedo confiar.”
“Tengo que estar siempre alerta.”

No aparecen de la nada. Muchas veces tienen una historia.

No hace falta haber vivido un “gran trauma”

Cuando escuchamos la palabra trauma solemos imaginar accidentes graves, abusos o situaciones extremas.

Pero nuestro mundo emocional no funciona únicamente por la gravedad objetiva de lo sucedido.

También pueden dejar huella:

  • el acoso escolar;
  • crecer sintiéndose poco valorado;
  • una separación complicada;
  • la pérdida de alguien importante;
  • experiencias repetidas de rechazo;
  • determinadas relaciones de pareja;
  • sentirse constantemente criticado;
  • situaciones familiares difíciles;
  • experiencias de abandono o inseguridad.

Por eso, en terapia no nos preguntamos únicamente:

“¿Qué te pasó?”

También nos interesa comprender:

“¿Cómo lo viviste?”

¿Cómo funciona la terapia EMDR?

Durante la terapia se identifican determinadas experiencias que continúan generando malestar.

Se trabaja con el recuerdo, las emociones, los pensamientos asociados y también con las sensaciones que aparecen en el cuerpo.

Mediante diferentes formas de estimulación bilateral, entre ellas los movimientos oculares, se facilita que esa experiencia pueda ser reprocesada e integrada de una forma diferente.

Una metáfora que utilizamos a veces es pensar en una herida.

Cuando nos hacemos una herida física, el cuerpo tiene mecanismos naturales para repararla. Pero si algo interfiere en ese proceso, la herida puede permanecer abierta y reaccionar cada vez que algo la roza.

Con determinadas experiencias emocionales ocurre algo parecido.

EMDR no cambia lo que ocurrió. Ayuda a que aquello pueda cicatrizar.

¿Significa que voy a olvidar lo sucedido?

No.

El objetivo de EMDR no es borrar recuerdos.

La persona sigue sabiendo perfectamente lo que ocurrió, pero el recuerdo puede dejar de tener la misma carga emocional.

Podríamos resumirlo así:

“Sé que pasó, pero ya no siento que siga pasando.”

Y esa diferencia puede ser muy importante.

¿Para qué puede utilizarse EMDR?

La terapia EMDR se utiliza especialmente en el abordaje del trauma psicológico, aunque también puede integrarse en el tratamiento de dificultades relacionadas con:

ansiedad · duelo · autoestima · miedo al rechazo · apego · dificultades relacionales · experiencias de abandono · miedos · situaciones emocionalmente difíciles

Muchas veces el objetivo no es únicamente reducir un síntoma, sino comprender qué experiencias están detrás de determinadas formas de reaccionar.

EMDR es mucho más que mover los ojos

Los movimientos oculares son la parte más conocida de esta terapia, pero EMDR es un proceso terapéutico mucho más amplio.

Antes de abordar determinadas experiencias es importante conocer la historia de la persona, comprender su situación actual, identificar qué recuerdos pueden estar relacionados con el malestar y desarrollar recursos suficientes para trabajar con ellos de forma segura.

Por eso, EMDR debe ser aplicado por psicólogos con formación específica en este enfoque terapéutico.

Terapia EMDR en Oviedo

En SEN Psicología Oviedo trabajamos desde una mirada integradora.

Nos interesa comprender qué está ocurriendo ahora, pero también qué experiencias, vínculos y aprendizajes pueden estar influyendo en cómo una persona se siente o se relaciona actualmente.

A veces vivimos durante mucho tiempo intentando no abrir determinados cajones.

La terapia no consiste en obligarnos a abrirlos todos.

Consiste en poder acercarnos a ellos cuando estamos preparados, con seguridad y acompañamiento, para que aquello que ocurrió pueda ocupar finalmente su lugar en nuestra historia.

Porque no podemos cambiar el pasado.

Pero sí podemos conseguir que el pasado deje de dirigir nuestro presente.